Cuando pregunto a mis amigos “¿por qué te gusta la navidad?”, muchos coinciden en que “es una época de alegría, felicidad, para estar con la familia, salir a pasear, regalar y recibir regalos“…
¡¡Pues vaya estafa!! Una época para tener cosas que podemos tener durante todo el año. Desde que he aprendido a ser feliz he adquirido la dichosa manía de que nadie me tenga que decir cuándo puedo -o peor aún: debo- serlo.
Sin embargo hay gente que sí es más feliz cuando llega la navidad. Basta con sentarnos en un banco de la calle Triana una tarde y disfrutar de la radiante felicidad que se percibe en la gente que va desenfadada, sonriente y sin prisas a hacer sus compras… se aprecia en sus rostros el generoso deseo de regalar, como si no se tratara de un compromiso… ¿quién se cree esto?
La navidad, más que haberse convertido en simple consumismo -digo simple, porque el consumismo es algo que sí hemos sabido mantener durante todo el año- es para mí una enfermedad: un sinsentido repetitivo y aburrido de compromisos, compras alocadas, cenas de trabajo, trajes de marca, regalos de cosas que no necesitamos, devoluciones,… Habrá gente que aun así diga que es más feliz en navidad. Sinceramente, lo celebro y me alegro, pero no es lo que quiero para mí. No me gusta, y sobre todo, no lo necesito.
Por cierto, leo en el diccionario de la RAE que “navidad” debe escribirse con mayúscula inicial. Pero es que además reza en la primera acepción: “Natividad de Nuestro Señor Jesucristo”… ¡¡Nuestro!!, ¿de quién?, ¿de todos los hispanoparlantes?… no hay ninguna razón por la que un nombre común deba escribirse siempre con mayúscula inicial. Y si en vez de eso, es un nombre propio… ¿por qué figura en el diccionario?
Himaaaar sé fiel a tus principios y no participes en la lotería d navidad… no?? Y cuando nos toque a los demás… t compraremos un regalito!
Jelouuuuuu!!!
Al final me he metido!!! (yeah! xDD)
Cosas de mi memoria pez, que tardo más de la cuenta.
Pues sí, la navidad es una pequeña gran excusa de toda empresa (pequeña o grande) para enriquecerse o, para acumular el suficiente dinero para meterle un poco de gas al negocio y que siga funcionando el resto del año. Vivimos en una ciudad burquesa compuesta por los mil y un negocios-empresas posibles y todos quieren vender, para vivir, para comer, para simplemente tener “más”. Pero así se mueve todo : / así está la televisión y así las vallas publicitarias y los pósters en plena cafetería xD (qué shock). Nos ponen las cosas más difíciles quizá para darnos cuenta de lo que de verdad importa, pero es bueno que haya gente capaz de ver más allá, le da más mérito ^^
Besitos y a ser felisss!!! (a tiempo completo)
pd. tus amigos realmente dicen eso O.O parecen anuncios de turrón xD
ppd. oish qué fisno, “wordpress” xD
Hola, Himar!!
Pues verás, para mi estas fechas significa muy pocas cosas: la fecha más importante del año para mi madre (el 25 de Diciembre) y el más importante para mi padre (el 31). Ni más ni menos.
Por tanto, yo me siento mejor en estas fechas por 2 simples motivos: porque cumplo los deseos de ambos (2 de las personas más importantes de mi vida), y porque estoy de vacaciones
. Ah, y porque después de 3 o 4 meses, nos volvemos a reunir en tu casa de Galdar por el placer de disfrutar de nuestra compañía. ¿Podríamos haberlo hecho durante el resto del año? Quizá. ¿Lo hicimos? NO.
Lo de los regalos no necesariamente es malo. Los comerciantes se sienten mejor porque venden más y pueden, a su vez, comprar más regalos. “Bollos cuando ya estás agito de panes” que dirían por ahí. ¿Los que se amargan por cumplir algunos compromisos? Allá ellos. Yo me he gastado en regalos esta navidad 40€, y para mi, te lo garantizo, han valido la pena. Allá aquellos que dependan de la magnitud del regalo para ser más o menos felices. Yo me conformo con que, lo que he regalado, sea de utilidad. Y no lo hago en pos de recibir regalos (de hecho, a la única persona a la que le regalé fue la única que no me hizo regalos), sino todo lo contrario: porque de verdad me apetecía hacerlo, sin ningún tipo de compromiso de por medio. ¿Podría haberlo hecho en otro momento del año? Sin duda. ¿Lo hice? NO. ¿Lo haces tú? Seguro que sí, y por ello te alabo
. Pero no es el caso de mi olvidadiza y casi siempre ausente cabeza.
Y por favor, no me malinterpretes, no te quiero “inducir” a que disfrutes de la navidad como yo. Eres muy libre de no hacerlo
Juan Carlos Molina